La colegiatura es el único gasto de un hogar que no se puede pausar ni posponer. La Beca Estudiantil la mantiene al día si al representante económico le llega a faltar la salud o la vida.
Casi nadie tiene ese número en la cabeza. Se paga mes a mes, y por eso no se ve el total.
En un colegio privado de Quito, un niño que entra a preparatoria tiene por delante trece años lectivos. Sumando matrícula y pensiones, la familia se compromete a una cifra parecida a la de un auto nuevo — solo que repartida en trece años y sin opción de dejar de pagarla.
Hacer esa cuenta no es asustarse. Es lo mismo que uno hace antes de firmar un crédito: mirar el total, no la cuota.
Elija la institución y el año que cursa su hijo. Verá cuánto falta por pagar hasta la graduación y cuánto cuesta cubrirlo. Nada de esto se guarda hasta que usted decida seguir.
Todos los beneficios se activan ante el fallecimiento por cualquier causa del representante económico. El pago se hace directo a la institución educativa, salvo el sepelio, que se entrega a la familia.
Matrícula y pensiones del plantel, por su valor real. El estudiante no cambia de colegio ni pierde el año por una deuda.
Uniformes, útiles escolares y alimentación, con tope anual. El paseo de fin de año y la graduación, una sola vez.
Gastos de sepelio, de pago único e inmediato. Es el único rubro que se entrega directamente a la familia.
En el mercado ecuatoriano, este seguro se vende por colegio: la institución debe reunir al menos al 75 % del alumnado para que la aseguradora lo emita. Si el comité de padres no lo gestiona, nadie queda cubierto.
Selecciona la institución, el año de su hijo y el plan. La cotización queda guardada con su propio enlace.
Completa los datos del representante y del estudiante, responde tres preguntas de salud y acepta digitalmente.
Paga con el enlace seguro y recibe la póliza firmada en su correo, en PDF, el mismo día.